Piece
Santa Rosa de Lima y san Pascual Bailón
Anónimo
Siglo XVIII
Óleo sobre tela


Height: 36.2 cm
Width: 45.2 cm
-Permanent exhibition

Santa Rosa de Lima y san Pascual Bailón
INAH-Museo Nacional del Virreinato

Isabel nació en Lima, Perú el día 20 de abril de 1586. A los tres meses de edad su rostro tomó un hermoso color de rosa, por lo que desde aquel día se le llamó Rosa, nombre confirmado por el arzobispo Toribio Alfonso Mogrobeio. Según una versión de su vida, ayudada por su hermano ingresó el monasterio agustino de la Encarnación de Lima, pero quedó paralizada al pasar por la capilla de Nuestra Señora del Rosario, por lo que su confesor le sugirió tomar el hábito de la tercera orden de santo Domingo.

Llevo una vida ejemplar de oración y penitencia, y tuvo como premio las visitas de Jesucristo, la Virgen y Santa Catalina de Siena. Murió tras una enfermedad larga y dolorosa el 24 de agosto de 1617. (1)

Santa Rosa es representada, como es usual, con el hábito de la orden dominica y tocada con una corona de rosas. En su brazo derecho sostiene al Niño, mientras que en su mano izquierda porta una vara de azucenas que aluden a su pureza.

Pascual, hijo de Martín Bailón e Isabel Jubera, nació en Aragón el 17 de mayo de 1540. Sus padres eran labradores y Pascual se abocó como pastor desde los siete años, a la vez que se convirtió en un gran devoto de la Virgen.

Martín García, dueño de las ovejas que el futuro santo cuidaba, quiso adoptarlo pero Pascual ya había decidido dedicar si vida a Jesucristo. A los veinte años Pascual se dirigió a Valencia, donde sirvió como pastor a los labradores de aquella localidad. Cuenta la leyenda que cuando Pascual no podía ir a misa era asistido por los ángeles, quienes le llevaban la comunión a donde se encontraba cuidando de sus rebaños. Más tarde tuvo una visión en la que aparecían dos religiosos vestidos con hábito de penitencia; lo interpretó como la voluntad de Dios para su ingresó al convento. En 1565 profesó como religioso franciscano. Destacó por su humildad y sencillez, y jamás dejó de servir en la cocina y cultivar la huerta. (2)

En esta obra de carácter popular, se observa a Pascual con sus atributos más comunes, el cayado de pastor y una cesta de verduras que alude a su servicio en la cocina del convento. El altar y la Sagrada forma aluden a su devoción por la Eucaristía.

(1) Juan Croisset, Año cristiano, t. IV, pp.1423-1429

(2). Ibídem, t. III, pp. 441-449.

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